Salí de mi departamento y el conchudo de mi vecino estaba justo cerrando la puerta del ascensor. Del único sube y baja, entre 137 departamentos. Faltando 2 milímetros para que termine de cerrarse la reja, sucede lo inesperado. De forma seca y repentina la puerta se traba. No, no fue ningún error. Mi vecino, hoy se transformó en persona. Paró la puerta y esperó hasta que yo entre. Bajamos juntos y hasta se dignó a saludarme.
Miro para arriba y nada. (más…)